El baccarat es un antiguo juego de cartas y si bien hay varias teorías sobre su origen, la mayoría acuerdan que fue Felix Falguere quien inventó el juego en la Edad Media. Para fines del siglo XV, el baccarat era el juego preferido de la aristocracia francesa, como lo fue varios años después la ruleta.
La mesa de baccarat es bastante grande, así que los casinos tradicionales le reservan una parte especial. En una misma mesa puede hacer hasta 3 crupieres y 14 jugadores. Es un juego que se juega con 8 o 6 mazos de 52 cartas, y el objetivo del juego es alcanzar 9 puntos. Cada jugador se enfrenta al crupier.
La mejor combinación de cartas que un jugador puede tener son dos cartas que sumen 9 puntos. Esta combinación se llama un “natural”. Las cartas del 2 al 9 tienen su valor nominal, mientras que las figuras valen cero puntos. El As vale un punto.
Si el jugador de baccarat tiene una combinación de cartas que supera los 9 puntos, se le restan 10 puntos. Por ejemplo, un 7 y un 9 suman 16 puntos, si se restan 10 puntos, el jugador se queda con 6 puntos. Cada jugador puede hacer tipos de apuestas: el punto (al jugador), la banca (al crupier), o empate.


